Martes, 17 Noviembre 2009 00:38

El arte de la negociación al regresar a la escuela

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Los cambios en la rutina afectan a todos los menores de edad, sean de edad escolar o maternal. No hay un cambio mayor que el vivido durante un receso navideño. No tan sólo vivimos cambios en nuestra dieta, sino en los horarios de comida y el tiempo de ir a la cama. Nuestros niños viven no sólo cambios en la rutina hogareña sino retos a sus capacidades sociales y emocionales. Verá, las fiestas a las que asistimos, las visitas a otros hogares que hacemos o recibimos, y el bullicio que permea todos nuestros ámbitos sociales constituyen experiencias noveles y retantes a sus capacidades de ajuste.

Los días feriados consecutivos nos permiten pasar más tiempo en familia. Sin embargo, desde la perspectiva de un niño, es un tiempo en que, al verlos con más frecuencia, quieren más atenciones de sus padres. Por otro lado, muchos padres, al contar con más tiempo, desbordan sobre sus niños atenciones y mimos por doquier. Muchos de los mejores recuerdos para los seres humanos están asociados a estas interacciones familiares donde la exploración y la comunicación fluyen libremente.

Después de toda esta libertad, flexibilidad, y derroche de afectos, es importante que ayudemos a nuestros niños a llevar a cabo la transición de vuelta al periodo regular en nuestras vidas.  Como adultos, hemos desarrollado más tolerancia a este cambio drástico entre vacaciones y el regreso a nuestras funciones de trabajo. Al los niños ser entes más concretos en su línea de pensamiento, se requiere una planificación y transición detallada. Debemos comenzar de 3-5 días antes de la vuelta a la rutina regular del niño. Eso significa volver a establecer los horarios de alimentación y de descanso. Además, debemos de regular el tiempo que pasan nuestros niños jugando con sus juguetes nuevos. Por ejemplo, si hay una bicicleta nueva, fijar las horas en que podrán usarlas. Si hay un juguete electrónico nuevo, establecer un límite durante el día en que se puede usar tratando siempre de dar variedad a las actividades en las que se envuelva el niño durante el día. 

Al recibir artículos nuevos durante el receso, muchos niños crean marcadas preferencias por los objetos recibidos. Es ahí donde la negociación y planificación toma precedente. Esta transición no debe convertirse en una lucha de poderes. Las luchas  de poderes sólo redundan en frustraciones y negatividad. Es por esto que el comunicarle claramente sus expectativas a su niño debe ser la punta de lanza en la negociación. Recuérdele que pronto regresara a la escuela por lo tanto los nuevos juguetes deben de permanecer en casa y se compartirán en ocasiones especiales. Incorpore la participación del niño en otras actividades del hogar para llenar los espacios de tiempo que dedicaban al nuevo juego. Haga de esas actividades del hogar, como echar la ropa a lavar, cocinar, o ir al supermercado,  juegos de aprendizaje y observación-búsqueda que desarrollen vocabulario. Explíquele como usted también pronto tendrá que retomar su horario de trabajo y también se está preparando para ese cambio organizándose. Recuérdele que este tiempo juntos fue placentero pero no tiene que eliminarse por completo, solo cambiara.  Recuerde que las rutinas hacen la vida predecible para los menores de edad y, así, minimizan la frustración y la fijación en objetos.  

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