Escoger un centro de cuido infantil es tan importante como el escoger un pediatra para su niño. Este lugar será el segundo hogar de su niño y la persona a cargo será su sustituto durante horas laborables.
Aparte de las consideraciones típicas sobre certificaciones gubernamentales, limpieza, y proximidad a su hogar o lugar de trabajo, existen otros detalles importantes que debe considerar. Existen promedios de cantidad de niños por adulto establecidos por ley que rigen los centros de cuido más, sin embargo, usted como padre debe de fijarse en cuantos grupos de edad hay dentro de dichos grupos. No es lo mismo tener 6 bebes de brazos en un grupo que 3 de brazos y 3 andadores para una sola persona. La desigualdad en edades es significativa porque sus funciones motoras, lingüísticas y cognoscitivas afectan como los niños responderán, reaccionaran, y sobrevivirán a la interacción entre ellos. Estas diferencias en desarrollo tienen un gran impacto sobre los niveles de supervisión necesarios para asegurar niveles óptimos de socialización y seguridad. Recuerde, mientras más pequeños menos supervisión.
Siempre es importante que usted visite el lugar. Mas aún, haga una segunda visita de imprevisto. Así podrá evidenciar si hay consistencia entre lo que le explicaron y situaciones imprevistas. Tenga cuidado si al visitar ve filas de columpios de bebé. Esto puede ser un signo de que acostumbran dejar a los niños en ellos por largos periodos de tiempo. Fíjese si cuentan con un área segura en donde ponen los bebes en el piso además del corral o cuna. La amplitud de espacio es importante para estimularlos y socializarlos. De igual manera, fíjese si existe un área amplia y segura para los andadores. Debe de ver juguetes suaves que el niño manipule insertando, acumulando uno sobre el otro, rodando, dándole vueltas, música.
Es importante saber si le ayudarán en el proceso de enseñarle a ir al baño y con el desarrollo de destrezas pre-escolares como la identificación de colores, figuras geométricas, tamaños, letras, y manualidades. Pregunte como entretendrán al niño durante el día. Si su niño es andador o en edad pre-escolar, fíjese si hay juguetes que estimulen su creatividad y funciones motoras finas. Ejemplos de estos son libros de colorear, artículos para insertar y lazar, tiempo al aire libre en columpios y áreas para trepar y saltar. Al niño pre-escolar le deben de ir acostumbrando a la lectura, a las rutinas, a momentos de siesta grupales, y a las manualidades. Pregunte qué sucederá si su niño no quiere tomarse la siesta con sus compañeritos, qué estrategias usan para conquistarlos al sueño. Es una pregunta inocente que le dará muchos detalles sobre prácticas de cuido. Esté alerta al uso indiscriminado de un ‘poquito’ de miel en la mamadera ya que podría redundar en alergias y problemas dentríficos significativos.
Aclare cual es el procedimiento si el niño se enferma. Muchas veces los cuidos no aceptan administrar medicamentos sin receta. Además, pregunte cuantas veces al día cambian pañales. No asuma que ocurrirá cada vez que el niño este sucio. Pregunte qué sucederá una vez su niño llegue a la edad de hacer la transición al próximo grupo de edad. ¿Cuantos niños de edades similares al suyo habrá? Si existe una diferencia en etapas de desarrollo tenga cuidado. Usted debe preferir la homogéneidad de grupo ya que así reducirá las probabilidades de interacciones físicas y sociales que atenten contra su seguridad.
Más que nada, confíe en lo que le dicta el sentido común como padres.
Escrito por Lisette Morales Lugo MS/PD, dueña de Caminos de Aprendizaje. La autora posee una Maestría en Educación Especial Bilingüe y un Doctorado Profesional en Psicología Escolar. Contacta con la Dra. Lisette Morales Lugo
